1.- Tienes los mismos derechos que un agente: mismo salario y vacaciones, mismas opciones de promocionar, derecho a participar en campaña de renta si lo solicitas, etc. De hecho, en muchos casos, el trabajo es el mismo y te encuentras agentes y administrativos que hacen lo mismo (aunque en teoría los administrativos van destinados a Registro, apoyo, RRHH, servicios jurídicos y cosas similares).
2.- Te guardan la provincia seguro y, con un poco de suerte, si te viene bien, la localidad. Si quieres elegir destino no hay problema, pero muchos suelen usar la reserva de provincia porque desde que entras como agente hasta que acabas la promoción pueden haber pasado cuatro años como poco (los dos de espera obligatoria más lo que se va por en medio - lo que tarden en convocar, en hacer los exámenes, en el curso, el nombramiento...-).
3.- El material es gratuito y muy completo aunque no perfecto. La gente que va a preparadores lo hace, sobre todo, para el segundo.
El permiso es retribuido y no pueden negarse (una sola vez en la vida). Por otro lado puedes cogerte un permiso de 40 horas anuales de formación (semana y poco).
Las ventajas son las que has citado (son ventajas muy buenas) más el hecho de que el nivel suele ser menor que en el turno libre, porque todos lo que se presentan tienen que combinar trabajo y estudio. Ojo, no lo regalan, todos los años se quedan plazas desiertas, pero si lo haces bien tienes muchas posibilidades de estar dentro, mientras que en el turno libre puedes llevarte un susto.